Cómo empezó todo: un vínculo extraordinario

En muchas familias, la llegada de gemelos ya es motivo de fascinación y ternura. Pero para Ava Marie y Leah Rose, nacidas un día de verano, los elogios no tardaron en llegar. Padres, vecinos, transeúntes: todos parecían impresionados por su dulzura, su brillo y esa chispa que las distinguía. Sin embargo, en aquel entonces, su vida cotidiana seguía siendo la de dos niñas normales, rodeadas de un hermano mayor muy orgulloso y protector.
Su madre, Jackie, estaba decidida a mantener este equilibrio. Sí, les auguraban un futuro brillante en la fotografía o la moda... pero la familia era lo primero. Los días llenos de juegos, siestas y pequeñas aventuras importaban mucho más, un poco como esos álbumes de bebé que se llenan con el tiempo, sin prisas.
