¿Está usted haciendo milagros aquí? Catalina sintió que el corazón se le aceleraba. Don Alberto, yo solo soy su enfermera. Mi niña, tengo 72 años. Sé reconocer cuando un hombre está enamorado. Esa tarde, cuando Alejandro llegó de una reunión, Catalina lo estaba esperando en la sala con el cheque en la mano. Necesitamos hablar. Capítulo 5. Reconstrucción.
El apartamento en Hialea era diminuto comparado con la casa de huéspedes, pero era suyo. Catalina había encontrado un lugar de una habitación en el segundo piso de un edificio rosado rodeado de familias colombianas. venezolanas y cubanas que llenaban el aire con salsa y merengue cada fin de semana.
“Mija, ¿segura que no quiere que le cuide a Mateo mientras va a trabajar?”, le preguntó Esperanza, su vecina de al lado, una señora de Barranquilla que tenía tres nietos. “Yo ya crié cinco hijos, uno más no me molesta.” Es muy amable, doña Esperanza, pero ya tengo guardería para él. En Coral Gables eso debe costar una fortuna. “Tengo beca”, mintió Catalina.
La verdad era que Alejandro había pagado seis meses por adelantado antes de que ella se fuera. Otro de los detalles que había descubierto después de su confrontación. Habían pasado 4 meses desde que dejó la casa de los Durán. 4 meses trabajando tiempo completo en la clínica del doctor Campos, tomando clases nocturnas de inglés médico en Miami Date College y rechazando sistemáticamente cualquier ayuda de Alejandro. ¿Cómo va el estudio para el Enclex? le preguntó el Dr. Campos durante su descanso.
Bien, ya tengo la evaluación de credenciales aprobada. CGFNS dice que mi educación es equivalente a un BSN estadounidense. Excelente. Y el examen de inglés, el TOUFEL lo presenté el mes pasado, pasé con puntuación alta. Entonces, solo falta el NClex mismo. Sí, estoy estudiando con los libros que me prestó y con una aplicación en línea. Lo que no le contó al Dr.
Campos era que estudiaba hasta las 2 de la madrugada cada día después de que Mateo se dormía, que había perdido 10 libras porque a veces se olvidaba de comer, que había vendido su anillo de matrimonio para pagar los gastos del examen. “¡Catalina”, dijo el doctor con gentileza. Sé que es orgullosa, pero si necesita ayuda económica para los gastos del examen.
