Mi hermana y yo nos graduamos juntas, pero mis padres solo pagaron su matrícula, así que cuando llegaron a la ceremonia de graduación y vieron “Whitfield Scholar” junto a mi nombre, mamá agarró el brazo de papá y susurró: “Tiene potencial... Harold, ¿qué hicimos?”.

La aprobación que buscaba nunca llenaría el vacío que sentía dentro de mí. Solo yo podía hacerlo.

Algunos de ustedes están distanciados de sus familias. Algunos todavía luchan por un poco de atención. Algunos apenas están empezando a darse cuenta de que el amor que reciben no es el que merecen.

Dondequiera que te encuentres en ese camino, quiero que sepas que está bien protegerte. Está bien poner límites. Está bien decidir que importas más que mantener la paz.

Y está bien perdonar, pero sólo cuando estés listo, no un momento antes.

No necesitas que tus padres, tus hermanos o nadie más confirme lo que ya sabes.

Eres suficiente. Siempre lo has sido.

Mírate al espejo y dilo en voz alta: soy suficiente.

Ése es el primer paso.

¿El resto? Eso lo decides tú.

Pero yo creo en ti.

Porque si una chica a la que le dijeron que no valía la inversión puede subirse a un escenario frente a 3.000 personas como becaria Whitfield, puedes hacer cualquier cosa.

Gracias por quedarte hasta el final.