Mientras mi familia peleaba por la herencia, yo fui el único que recuperó el querido perro de mi abuela… sin imaginar que eso me llevaría al secreto que ella había dejado atrás.

A primera vista, era solo un perro viejo y triste con correa, el día que toda la familia se reunió para despedir a la abuela. Mientras algunos contaban mentalmente los enseres del hogar, solo una persona se inclinó sobre la bola de pelo que gemía suavemente. No imaginaba que este simple gesto de ternura cambiaría su vida, desataría una verdadera tormenta familiar... y revelaría el último mensaje de amor de su abuela.

Una familia reunida… por la idea de una herencia

Como en muchas familias, todos recordaron de repente la dirección de la abuela al momento de su desaparición. Tíos, tías, primos, la madre lejana: todos estaban allí, no para compartir recuerdos, sino para esperar al abogado y el infame testamento. La tensión flotaba en el aire; las miradas se cruzaban y luego se evitaban, cada uno imaginando ya lo que podría conseguir.