Cuando la herencia recompensa el corazón
Naturalmente, la familia intenta de inmediato reclamar su parte. Pero el abogado confirma: el testamento es claro, la condición se ha cumplido y Maëline es, efectivamente, la heredera designada. Conmocionada, comprende entonces el significado del gesto: su abuela no quería castigar a sus hijos, sino honrar a quien había preferido la bondad al interés propio.
En lugar de quedarse con todo, Maëline decidió donar una gran parte al hospital donde trabaja para apoyar a los más vulnerables. Conservó solo lo necesario para estabilizar su vida, brindarle una vida cómoda a Nouka y seguir adelante en paz: una verdadera lección de generosidad.
A veces, el legado más preciado no es el dinero… sino la prueba de que elegiste seguir siendo una buena persona.
