En una nota final, encontrada entre sus papeles, el sacerdote escribió su última reflexión: “Tal vez el verdadero pecado no fue la boda, sino la sociedad que la hizo necesaria. Tal vez la verdadera tragedia no fue la muerte de Leonor, sino la vida que la obligaron a vivir. Tal vez el verdadero milagro no fue el sacramento, sino el amor que floreció a pesar de todo”.
Rechazada por todos, la hija enana del coronel fue entregada a un esclavo… y el final fue simplemente impactante.
