En algunos enfoques más espirituales, también se habla de la conexión a tierra: sentirse seguro, a gusto y alineado con las propias decisiones. Una sensación de desequilibrio en estas áreas podría manifestarse físicamente, sobre todo en la parte inferior del cuerpo.
No se trata de buscar culpables ni una causa oculta a toda costa, sino de verlo como una invitación a reducir el ritmo, a preguntarnos con calma si realmente nos estamos dando tiempo para respirar y preservar nuestra salud día a día .
Pasos sencillos para reenfocarse
Tomarse unos minutos para respirar profundamente antes de acostarse, escribir sus preocupaciones en un diario o practicar un breve ejercicio de relajación puede ayudar a calmar el cuerpo y la mente. Caminar tranquilamente, estirarse conscientemente o simplemente acostarse un poco más temprano son a veces soluciones sorprendentemente eficaces.
En el fondo, ya sean relacionados con nuestros hábitos o con nuestro estado interior, los calambres nocturnos pueden convertirse en una preciosa oportunidad para escuchar mejor a nuestro cuerpo y ofrecerle, por fin, un poco más de suavidad.
