
Cerró los ojos y fingió roncar, pero en realidad estaba completamente despierto, observando con un ojo entreabierto.
Colocó a propósito su gruesa cartera en el borde del asiento, donde podía caer fácilmente y quedar a la vista de Buboy. Su costoso reloj de oro también sobresalía de su muñeca.
Veamos, pensó Don Enrico. Cuando este niño vea la cartera, seguro caerá en la tentación. Viene de la pobreza.
Al poco rato, debido a un bache en la carretera, la cartera cayó al piso y rodó hasta los pies de Buboy.
Don Enrico observó.
Vio cómo Buboy miraba la cartera, llena de billetes de mil pesos mexicanos.
Poco a poco, Buboy se movió.
Ahí viene, pensó Enrico. Va a robar.
Buboy levantó la cartera.
