LA PUERTA DE LA COCINA
Don Alejandro no esperó más.
Caminó directamente hacia la cocina.
Abrió la puerta.
Y allí estaba Elena.
Con delantal.
Ojos enrojecidos.
Manos mojadas de jabón.
El tiempo se detuvo.
Un vaso cayó al suelo.
Silencio absoluto.
Don Alejandro se acercó lentamente…
y frente a todos—
SE INCLINÓ.
Una reverencia profunda y respetuosa.
—Perdónanos, Princesa Elena —dijo—.
Te fallamos al permitir que te humillaran.
La mansión entera pareció derrumbarse.
LA VERDAD SALE A LA LUZ
Las piernas de Doña Margarita temblaban.
—¿P-Princesa…?
Don Alejandro se volvió hacia los invitados.
—Elena pertenece al linaje Valmonte —declaró—.
Una familia más antigua y poderosa que cualquiera aquí presente.
Miró directamente a Margarita.
—Ella eligió ocultar su identidad porque quería ser amada como persona, no como apellido.
